Hacia mucho tiempo que no me emocionaba viendo un deporte que no me interesa, pero el otro día viendo en las olimpiadas el torneo de yudo se me saltaron pusieron los pelos de punta me emocioé, me apené viendo a Ana Carrascosa, nuestra representante con opción de medalla en la categoría de menos de 52 Kg, llorar de dolor compitiendo.
Un combate que,... por lo que comentaban estaba controlado, iba ganando 1-0, el tiempo corría a su favor, y,... de repente un mal golpe, una mala caida, vimos como se tocaba el hombro, como hacia pucheros, lloraba de dolor, de rabia, pero seguia compitiendo, cada minuto la cara de sufrimiento aumentaba y a mi personalmente me daba más pena, siguió compitiendo, luchando, luchando de manera literal con un problema en el labio y tocándose el hombro, sufriendo.
Para mi es una demostración de la épica que rodea a las olimpiadas y del espiritu olímpico; esta chica peleó hasta que no pudo más lloró de dolor y de rabia y yo me emocioné con ella. Las olimpiadas tienen algo diferente para los deportistas y para los que las vemos, por lo menos en estos deportes minoritarios en los que el marketing y la publicidad no han hecho el daño que a otros deportes que, la verdad no se que hacen en las olimpiadas.
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